Oso entrometido

 

Se observan las montañas con partes de nieve blanca en las cimas. Tiene nombre el frío y Ella reconoce el poder de aquel lugar. Tiene un hogar en ese solitario sitio, una pequeña casa hecha de metal y una amplia puerta de cortina. Cuando el frío la atormenta, se convierte en oso, vive feliz solitaria en las montañas. De vez en cuando, gente de su misma clase, transformadora, la visita para aprender de ella. Está acostumbrada a recibir jóvenes que apenas descubren su poder de transformación. Un día soleado, se asomó por la ventana a contemplar el paisaje, sintió la presencia de alguien que llegará pronto. Otra persona la acompañaba, un transeúnte de una aburrida realidad que llega con ella por simple curiosidad y un tanto de envidia. Ella no se preocupa por la persona, sino por lo que presiente que va a ocurrir. Se vuelve a asomar por la ventana y observa que aparecen cuatro personas, entre ellas, una muchacha que carga en su espalda un violín. Sin sorprenderse que se han transportado a otro espacio, observan a su alrededor. -Vienen para acá -se dijo a sí misma. Cuando se voltea de nuevo hacia el hogar, la persona que la acompañaba decide abrir la gran puerta sin preguntarle. Ella, molesta y apresurada sabía lo que estaba por ocurrir, corrió hacia la puerta -¡No hagas eso! -grita. Pero ya tenía frente a ella un oso joven que encima llevaba el mismo violín que había visto por la ventana. El oso, o más bien, la osa, con otra consciencia asoma la cabeza por la puerta, curioseando sin ser provocada aún por la violencia que suelen cargar estos animales. Ella sabía lo voluble de su naturaleza e intentó contenerla, pero ya estaba en un gran aprieto, pues no era la bienvenida que esperaba realizar y sabía que, con cada uno, era un aprendizaje distinto. Tenía que encontrar la respuesta, pero para este momento, ya era tarde, tenía que culminar el viaje.  

Comentarios

Entradas populares