La vida que anhelo
Me quedé impactada, le dije. No podía creer las grandes similitudes que existían entre lo que veía y lo que he visto, podía ver cada elemento como una fotografía del camino que llevo años y años recorriendo sin poder descifrar el por qué de tantos patrones inalterables. Estaba ahí ese techo, como siempre lo he visto en vida y en sueños, con esas ondulaciones de pequeños dobleces que juntos completan una resbaladilla gigante, pero no, no es eso, es solo un techo, el que se coloca una tarde para cubrir del sol el desayuno en esa mesa larga de madera, he ahí otro elemento. Ojalá existiera una cultura en la que por cada producto de madera que se hace se colocara el nombre del ser que alguna vez vivió y que ahora sirve para sosterer mi plato o el peso de mi propio cuerpo, sin que fuera olvido. Ojalá se describiera en relatos los rituales para solicitar el recipiente de su alma que será testigo de miles de pláticas en sobremesa o querré decir, sobreente . Alado están las sil...