Te quedaste dormida
Te quedaste dormida a plena luz del día, dejaste que el sol de la ventana reposara sobre tus piernas despegadas y t us pies dirigían cada uno su camino, uno en el piso y el otro en el muslo metido. Te encontré dormida en el sillón y me bastó poco para notar tus párpados hinchados, tus labios despegados con su forma de volcán, con las comisuras hacia abajo y de cúspide, tu agrandado labio superior. Todo cuando sucede, que de llanto, te quedas profundamente dormida. Y son esos días, los que quisiera prever para convertirme en tu heroína, batallar contra esos pensamientos tuyos; no sé que río tan frío me enfrente, o mar tan profundo que pueda perderte , pero sé que puedo sobrevivir en esa calma que a veces te vence, por ahora solo puedo mirarte, vencida, dormida. Hasta decirte, cuál té quieres, para prepararte.